Lunes, 07 de marzo del 2005
¿Qué pasa contigo? ¿Por qué eres así? Sabes que el comportamiento que siempre tomas me cala fuerte. Eres un mal hijo, un mal amigo y hasta llego a pensar que en unos pocos años serás un mal padre como yo (o tal vez peor aun). No te supe educar.
Haces lo que quieres, no obedeces y siempre sales con el mismo pretexto estúpido:
- Soy mayor de edad.
Los problemas que se generan son siempre por tu culpa y de nadie más, pero aquí nunca pasa nada.
Te quiero hijo, y tú lo sabes también, pero debes tratar de cambiar tu insoportable carácter, sino puedes largarte mucho a la chingada, tal vez allá encuentres lo que yo no puedo ofrecerte.
No me atrevo a decirte con palabras lo que ahora te escribo, no quiero que me pegues más, estoy cansado; sabes muy bien que un viejo de 75 años como yo ya no puede defenderse, por eso te aprovechas.
Ya no escuchas lo que digo, ya no entiendes; lo único que haces para librarte de mi es tirarte a la cama, cerrar los ojos y tararear siempre la misma nota ¿qué canción es? ¿Es satánica verdad? mejor tírala.
Por lo pronto sólo una cosa si te digo: está es mi casa y no la comparto contigo, no te la mereces. Espera pacientemente hasta el día de mi muerte y se feliz. Tal vez no me extrañes ni me recuerdes, tal vez no llores ni sufras, pero recuerda siempre que lo que ahora eres y tienes es por mí.
Duerme bien hijo. Buenas noches.
El que te quiere: Tu padre.
Martes, 08 de febrero del 2005
Voy a dejar por un momento las letras banales de la escuela y los números ridículos que se presentan cada que quiero bostezar y estirar las manos, para permitirme escribirte estas pequeñas pero no por menos sinceras líneas:
Siempre he dicho que no nací para mí, bien pude ser una piedra o talvez el viento tibio que sopla a mediana tarde, pero desgraciadamente soy yo, pero ¿quien soy yo en realidad? Con franqueza te digo que no lo sé, creo que nadie sabe quien es pero todos aparentan saberlo. Este comentario no viene al más mínimo caso, pero me salio del fondo de las entrañas y quise escribirlo, ¿Para qué? Sólo sonó bien.
Se dice fácil estar parado en este mundo, viendo como los días se hacen noche, y las noches se hacen días. Sólo son 3 palabras que mienten y se ríen cada vez que las pronuncian: ‘se- dice-fácil’.
Ya hemos dejado los días ridículos de la niñez, ¿te confieso algo? Quiero volver a ser ridículo y quedarme así para siempre. Ya todo quedó atrás y ahora nos vemos inmersos en esto que es la maldita realidad. Al menos tú ya eres un poco menos joven y un poco más sabia, conoces tal vez el motivo de tu llegada y permanencia y esperas con ansias el motivo del después. Yo desgraciadamente, no sé que es llegar, permanecer y esperar algo... porque no vivo pero estoy presente. Tú sabes de que hablo y no hay necesidad de repetirlo ¿Quieres que te diga cosas hermosas al oído o prefieres mejor un helado de MC donald´s? o mejor aún (tal vez prefieras esta) ¡arroz chino! Para acompañar el jugueteo de brazos que sueles hacer cada vez que comes.
Ya es tarde y debo (porque necesidad no hay) regresar al aula de clases, me tomó 10 minútos escribir esto y me va a tomar otros diez minútos en decidirme si comprarme una mandarina, un guineo o 1 litro de vida amarga que ofrecen en la esquina.
¡Feliz cumpleaños!
Sábado, 29 de enero del 2005
Últimamente he pensado en vos más que otras veces, no sé si vos pensés en mi igual como yo lo hago, pero no importa, no me conocés siquiera, me has visto caminando por los mismo lugares que vos caminás...pero sólo me has visto y eso no es conocer. A veces nuestras miradas se cruzan discretamente, nos quedamos quietos viéndonos las caras y luego volteamos como si nada hubiera pasado (y es cierto, nada ha pasado).
Ayer estaba decidido a hablarte, regalarte unas rosas o unos chocolates (de esos que están rellenos de licor) y sin pensarlo besarte aunque después recibiera un par de cachetadas de tus bellas manos, pero no lo hice porque te tengo miedo, ¡Sos tan hermosa!.
Cuando me acuesto en la cama y cierro los ojos para dormirme, te sueño: Estas acostada junto a mí con tus senos destapados, leyendo un libro, metiendo y sacando humo de tu boca de un cigarrillo que esta por terminarse y a las pocas horas, minutos ó segundos despierto y me doy cuenta que aun sigo sólo, que aun estoy sólo, que no te tengo, que no eras y que tal vez nunca serás.
Hoy de nuevo estas sentada frente a mi con la pierna cruzada y con tu ropa de trabajo -que bien te ves con esa minifalda negra- en la mesa de la esquina agitando el salero mientras esperás tu desayuno, despreocupada y sin siquiera pensar que alguien frente a ti te observa amorosamente y te escribe un poema que nunca podrás leer porque no se atreve siquiera a decirte: 'Hola'.
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