Domingo, 27 de febrero del 2005
Hoy es uno de esos días raros en que me empiezan a temblar las manos y mi corazón palpita más rápido que de lo normal. Esto sucede generalmente cuando no me siento ni mal ni bien; no estoy mintiendo, sucede siempre cuando las cosas se me complican y no puedo hacer nada para remediarlo. A quien engaño, generalmente las cosas que hago, hice o quiero hacer se me complican más de lo que tenía planeado. No lo digo por algo en especial, simplemente me salió decirlo y se acabo. Punto final.
(...)
Como decir "hoy-no-me-siento-bien" sin que me raspe la garganta, es difícil porque la sensación siempre está y siempre se siente, sobre todo cuando sabes que te sientes mal pero no logras comprender el porqué.
La niña imprime sus hojas gustosamente con la tarea de historia que le han dejado sobre "la historia de su vida", la niña esta ansiosa por tocar las hojas y sentirse orgullosa de lo que escribió " Mi nombre es Carolina Noemí Morales Morales (...) Mi historia comienza cuando (...) Hasta el día de hoy me siento orgullosa de lo que he hecho". ¡Felicidades! Eres una más de los pocos que se sienten bien consigo mismo.
No digo que nunca me sienta bien, ni mucho menos que nunca sienta nada, pero a veces si, lo acepto, me siento tan desgraciado y tan hijo de puta que ni yo mismo me soporto.
"No hay porque sentirse así, si la vida es dulce y placentera. Sonríele a la vida que te lo da todo" dice siempre una compañera de clase, que mal no me cae, pero bien tampoco. Tan inocente ella. La sonrisas le dicen. La sonrisas que siempre se la pasa llorando. (¿Pero porque lloras si la vida te lo da todo, o no?)
Hoy simplemente fueron 10 vasos con agua y 8 visítas al baño para descargar lo mismo que había tomado (con algunas piedras de más que tenía en los riñones). La octava y definitiva fue para verme atentamente en el 'gran espejo' y preguntarme ¿Eres tu, (Sos vos, como decimos acá), eres el mismo de la mañana, eres el mismo de ayer y el de hace 19 años? Mírate, pero mírate bien, que yo creo que no, has cambiado el tiempo, y no el te ha cambiado a ti, lo has transformado y le has quitado pedazos de su alma; lo has destruido y ahora quieres recuperarlo. No es fácil, sécate las manos y sal a enfrentar el mundo y a esta que es la realidad.
Heme ahora aquí parado como si nada hubiera pasado, atendiendo con una sonrisa forzada y preguntando: "¿Disculpe, tiene los 50 centavos?"
Viernes, 25 de febrero del 2005
A continuación presento un pequeño fragmento del libro “El sueño zapatista” de Yvon Le Bot. Un libro que honestamente me costó mucho leer por falta de tiempo. ¿Es un buen pretexto? “No, Bernavé, para leer y escribir no existen los pretextos” decía un buen amigo.
No pregunte el porqué del fragmento mejor lea y juzgue según su criterio.
Los Nombres y demás.
Entrevista con el Subcomandante Marcos.
Continúa leyendo 'Fragmento' ...
Martes, 22 de febrero del 2005
Después de haber solucionado casi en su totalidad los problemas que se venían dando en la universidad, ahora están retoñando de entre la tierra abonada por residuos orgánicos, nuevos y pequeños problemas, pero estos, con sus tallos secos y amargamente deformados.
La trayectoria de los hechos que acontecen en este entorno, son demasiadamente incongruentes (más que los anteriores). Exigimos, peleamos, pataleamos como niños queriendo biberón por algo que no nos interesa del todo (no se termina ni mucho menos se empieza), pero eso sí, exigimos nuestros derechos a capa y espada.
Me he (y además les he) preguntado muy constantemente acerca de lo que nos sucede:
¿En donde está nuestro espíritu estudiantil que decíamos tener? ¿Lo hemos olvidado en alguna gaveta del buró? ¿Lo hemos metido en algún calcetín roto y viejo ó simplemente lo hemos abandonado/perdido/regalado adrede en algún lugar deshabitado por todos nosotros pero presentes en nuestra memoria?
Según dicen somos/son el futuro de nuestro país, pero ¿Qué hacemos/hacen por/en nuestro presente para que así sea?
El hecho no es sólo llegar, sentarse y escuchar. El hecho es permanecer.
Sábado, 19 de febrero del 2005
Empezarón a surgir problemas en la escuela. Son problemas estúpidos y poco coherentes por parte de los directivos o por otro lado, de la misma escuela (llamémosle todos).
En primer semestre se nos impartió una clase llamada fundamentos de programación con 'x' profesora, la cual lo único que hizo (o la dejarón hacer) fue darnos teoría y unas cuantas explicaciones con su lap-top y un cañón sobre como se maneja pascal y fin de la materia.
Ahora, en segundo semestre me sorprendió escuchar por parte de otra profesora 'xx' que íbamos a retomar lo que habíamos visto en primero, pero OJO, según ella ya veníamos con las bases firmes de Java script y que no era necesario retrasarnos para ver lo que ya habíamos visto anteriormente, así que decidió apegarse e s t r i c t a m e n t e a lo que su programa decía:
Continúa leyendo 'La universidad y los problemas.' ...
Miércoles, 16 de febrero del 2005
Caminaba apresuradamente porque no me sentía del todo bien, aventé cuanto bote encontraba en el camino y mentaba madres sin que nadie me escuchara. El viento soplaba fuerte y mi pelo se revolvía en mi cara, me picaba los ojos y daba unos cuantos golpecitos en mi mejilla.
No me atrevía a levantar la vista porque no quería ver el mundo, no quería ver como se iba desmoronando poco a poco; solo veía tierra (o pedazos de cielo que caían pulverizados), cristales rotos regados a media calle y una línea blanca que tal vez hacia señal de donde comenzaba o terminaba la calle ó quizás era una línea para un sólo estúpido (como yo) que creía que con ella podía llegar y formar su destino con sólo caminar y seguirla.
‘¡Asiste! Noche de fiesta…’ se alcanzaba a leer en el papel casi destrozado que colgaba en la señal de transito a la orilla de la calle: ‘Entronque a 200 metros’.
En el trayecto del camino una corcholata animaba a una lata de cerveza por un desamor vivido, una cajetilla de cigarrillos camells tirada al filo de la calle esperando pronto su muerte por enfisema pulmonar, dos tristes y románticos novios tomados de la mano esperando impacientemente el microbús: ‘Mi amor tápame del sol que me lastima’, y un anuncio grandote, grandote (la mercadotecnia nos invade) de la tan famosa coca-cola con un mensaje subliminal que aun no termino de comprender.
El chicle de menta que mascaba para quitarme el mal sabor de boca quedó tirado a medio camino, dos o tres mascadas y el chicle se convierte en liga. (Amorfo y solitario ¡pinche chicle!)
Mientras me alejaba del tormento me daba cuenta que lo que hacia, pensaba y decía era inútil, nada podía remediar lo que otros ya habían creado.
- 4 estructuras de concreto no pueden darme lo que yo quiero, 4 estructuras encerradas en su propio cuerpo se están derrumbando por culpa de los insensatos y ambiciosos. Aquí y allá, nadie tiene la culpa, no soy yo, ni son ellos. Tengo que ocultar la mentira y darle la vuelta a la moneda…no voltees, las paredes se llenan de avaricia, mejor calla… y camina… deja que la línea blanca se termine cuando inicie el crucero, no te pierdas como lo hacen los demás que siempre hay una línea de diferente color que le sigue.
Sábado, 12 de febrero del 2005
... esperaré.

Dormiré por largo tiempo
en las faldas de la luna
y despertaré creyendo
que todo ha cambiado.
Martes, 08 de febrero del 2005
Voy a dejar por un momento las letras banales de la escuela y los números ridículos que se presentan cada que quiero bostezar y estirar las manos, para permitirme escribirte estas pequeñas pero no por menos sinceras líneas:
Siempre he dicho que no nací para mí, bien pude ser una piedra o talvez el viento tibio que sopla a mediana tarde, pero desgraciadamente soy yo, pero ¿quien soy yo en realidad? Con franqueza te digo que no lo sé, creo que nadie sabe quien es pero todos aparentan saberlo. Este comentario no viene al más mínimo caso, pero me salio del fondo de las entrañas y quise escribirlo, ¿Para qué? Sólo sonó bien.
Se dice fácil estar parado en este mundo, viendo como los días se hacen noche, y las noches se hacen días. Sólo son 3 palabras que mienten y se ríen cada vez que las pronuncian: ‘se- dice-fácil’.
Ya hemos dejado los días ridículos de la niñez, ¿te confieso algo? Quiero volver a ser ridículo y quedarme así para siempre. Ya todo quedó atrás y ahora nos vemos inmersos en esto que es la maldita realidad. Al menos tú ya eres un poco menos joven y un poco más sabia, conoces tal vez el motivo de tu llegada y permanencia y esperas con ansias el motivo del después. Yo desgraciadamente, no sé que es llegar, permanecer y esperar algo... porque no vivo pero estoy presente. Tú sabes de que hablo y no hay necesidad de repetirlo ¿Quieres que te diga cosas hermosas al oído o prefieres mejor un helado de MC donald´s? o mejor aún (tal vez prefieras esta) ¡arroz chino! Para acompañar el jugueteo de brazos que sueles hacer cada vez que comes.
Ya es tarde y debo (porque necesidad no hay) regresar al aula de clases, me tomó 10 minútos escribir esto y me va a tomar otros diez minútos en decidirme si comprarme una mandarina, un guineo o 1 litro de vida amarga que ofrecen en la esquina.
¡Feliz cumpleaños!
Domingo, 06 de febrero del 2005
En el trabajo siempre es muy común que lleguen personas pidiendo dinero, por lo general son borrachos sobrios que exigen ebriedad que fastidian si no les das el preciado metal ó bien gente que cree que por su edad en ningún lado le dan trabajo sin antes haber preguntado.
A continuación me permito contarles dos anécdotas que sucedierón no
hace mucho tiempo:
Era una tarde como cualquier otra (soleada eso si) me encontraba en el
trabajo haciendo nada (porque en el trabajo lo que se hace es eso: nada. Hay que aceptarlo) y como el sol ya me pegaba de frente a la cara me vi en la necesidad de bajar el 'tapa sol' (no sé que nombre tenga en realidad, pero desde hoy lo bautizo así) y cerrar una de las 2 pestañas de la puerta de cristal (corrediza por cierto), cuando un señor me intercepta con su voz ronca a mitad del camino de regreso:
-será que no tiene usté una monedita que me regale, es que fíjese que no he comido en todo el día ...
y antes de voltear a decirle lo que siempre acostumbro termina:
...y no hay trabajo.
-Borracho, borracho pero no tonto- pensé.
Y como es costumbre, si no se les da una moneda se quedan parados viéndolo a uno con cara de 'tenme lastima, así que me dirigí hasta donde estaba él (hasta eso), le di una moneda y le dije:
-Pero que no se le haga costumbre por favor.
Siguió parado viéndome como si esperara más (equivocado estaba él ¿o tal vez yo?). Viendo él, que mi vista no hacia otra cosa más que ver el monitor decidió echar andar sus pies, no para seguir su camino sino para entrar al establecimiento ciberiano y mendigar con la clientela que ahí se encontraba con la misma excusa que momentos atrás me había dicho. Yo como buen pacifista que soy no omití palabra alguna para evitar problemas.
Habiendo terminado su proeza (y con una gran sonrisa de oreja a oreja) se dirigió lentamente hacía la puerta, me dio las gracias nuevamente y con el cinismo marcado en su rostro dijo:
-Será que no tiene usté otros dos pesitos más, es que no me alcanza.
-Mejor váyase antes de que lo saque.
(...)
Hoy precisamente (el precisamente es extra) con horario aproximado de las 2 con 25 minutos de la tarde se acercó un joven de edad avanzada (mejor conocido como viejito ó anciano) al establecimiento ciberiano a pararse y estirar la mano en señal de 'quiero dinero' con la excusa de estar enfermo y no tener dinero para comprar sus medicinas. (créanme querido lectores, la primera vez es justificable, pero 2 o 3 veces con lo mismo es inadmisible) Asentí con la cabeza para hacerlo entender que entrara, pero no lo hizo, así que me vi en la ne-ce-si-dad de tomar los centavos e írselos a dejar hasta donde él se encontraba. Habiendo dejado el dinero en sus propias manos y de regreso en mi puesto de trabajo, se dejo escuchar con un tono de voz alto (después de que no podía hablar) lo siguiente:
-¿Y sólo por esto se molesto venir hasta acá?
-¿Cómo?
-¿Sólo por esto fue? mejor no se hubiera molestado.
Lo único que este redactor hizo fue ir, recoger el dinero y jurar por su santa madre nunca volver a compadecerse del viejo cabrón.
Viernes, 04 de febrero del 2005
Digamos que el pasto es azul, aunque en realidad sea verde. Lo digamos sólo por el gusto de decir, imaginar e inventar las cosas.
Digamos que mi cabeza está entre mis dedos y mis uñas son las que me dan la capacidad para pensar (la razón misma –que así sea desde hoy-).
Digamos: ‘Decir’ es la capacidad de pronunciar palabra aunque esta no traiga consigo ‘sentido común’. Entonces, digamos algo, lo que sea, pero lo digamos: La gallina negra que nació entre las plumas verdes del venado que no ha nacido, ha muerto por falta de cariño.
Digamos que al repetir constantemente la palabra ‘digamos’ esta pierde sentido (como sucede ahora). Digamos que no quiero seguir con lo mismo, que desconozco la palabra digamos, que desconozco los puntos, las comas y los acentos y que ahora sólo quiero decir: Santificado sea tu nombre.
Martes, 01 de febrero del 2005
Digamos que hoy no quiero ser, ni mucho menos estar.
Digamos que no quiero oídos, ni mucho menos oír.
Digamos que no quiero aire, ni mucho menos respirar.
Digamos que no quiero comida, ni mucho menos comer.
Digamos que no quiero agua, ni mucho menos tomar.
Digamos que no quiero pasos, ni mucho menos andar.
Digamos que no quiero voz, ni mucho menos hablar.
Digamos que no quiero nada…
  ...mucho menos existir.
|