Carta a una desconocida.
Últimamente he pensado en vos más que otras veces, no sé si vos pensés en mi igual como yo lo hago, pero no importa, no me conocés siquiera, me has visto caminando por los mismo lugares que vos caminás...pero sólo me has visto y eso no es conocer. A veces nuestras miradas se cruzan discretamente, nos quedamos quietos viéndonos las caras y luego volteamos como si nada hubiera pasado (y es cierto, nada ha pasado).Ayer estaba decidido a hablarte, regalarte unas rosas o unos chocolates (de esos que están rellenos de licor) y sin pensarlo besarte aunque después recibiera un par de cachetadas de tus bellas manos, pero no lo hice porque te tengo miedo, ¡Sos tan hermosa!.
Cuando me acuesto en la cama y cierro los ojos para dormirme, te sueño: Estas acostada junto a mí con tus senos destapados, leyendo un libro, metiendo y sacando humo de tu boca de un cigarrillo que esta por terminarse y a las pocas horas, minutos ó segundos despierto y me doy cuenta que aun sigo sólo, que aun estoy sólo, que no te tengo, que no eras y que tal vez nunca serás.
Hoy de nuevo estas sentada frente a mi con la pierna cruzada y con tu ropa de trabajo -que bien te ves con esa minifalda negra- en la mesa de la esquina agitando el salero mientras esperás tu desayuno, despreocupada y sin siquiera pensar que alguien frente a ti te observa amorosamente y te escribe un poema que nunca podrás leer porque no se atreve siquiera a decirte: 'Hola'.
Bernavé a secas| 01:18 | Comentarios (0)| Categoria: Cartas