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Viernes, 31 de diciembre del 2004

31

No tengo ni la menor idea de cómo comenzar a escribir lo que tengo en mente y es que son tantas cosas que todo se enreda, se hace un nudo y después para desamarrarlo es muy difícil.

(...)

Hace ya largos, pero largos años atrás, cuando aún no comprendía el sentido de la vida, cuando no me bañaba por días aunque ya apestara, cuando le jalaba las trenzas a la niña que me gustaba, cuando lloraba sin temor por lo que dijeran los demás, cuando me reía de la gente, cuando me portaba mal, cuando exigía las cosas a sabiendas que no se podía...cuando apenas era un niño, tenia siempre la ilusión de que estas fechas llegaran pronto, porque las clases terminaban, porque me perdía y me olvidaba de todo que estuviera dentro de esta realidad y me adentraba al mundo de la fantasía:
Ahí donde existía un ser supremo -casi Dios, casi demonio- quién me traía juguetes con una simple carta con letras deformes y poco visibles, ahí donde existían árboles pintados de verde –naturales o artificiales- y decorados de un aspecto ridículo y vergonzoso, con estrellas doradas y bolas frágiles y sensibles de diferentes colores y tamaños, series de luces aparentando ser nieve intergaláctica alrededor del ya de por sí masacrado árbol, ahí donde me asomaba a la casita curiosa llena de un monte gris y verde a tocarle la cara al niño recostado y a ver cuantos animales a su alrededor eran de barro para quebrarlos y salir corriendo con la sonrisa de oreja a oreja, ahí donde me convenía portarme bien (aunque fuera 1 día o 2) para que el señor supremo, panzón y barbón me observara desde lejos (tal vez con su telescopio trepado arriba de una nube o tal vez sólo sentado frente al televisor comiendo botana) me llevara buenos regalos (¿dónde está la pinche moto que siempre te pedí para que me rompiera el hocico?), ahí donde comía hasta morir y me dormía hasta que el cuerpo aguantase... ahí en esa maldita y vana ilusión en donde por escasos 9 años me vieron la cara...

...Gracias madre, gracias por abrirme los ojos.

(...)

En este año de este mes precisamente me he dado cuenta que esto ya no me interesa, esto de acomodar el árbol, adornarlo, verlo, sentirlo, olerlo, ya no me llama la atención, ¿luces en la ventana de mi cuarto? No, ya no. ¿Reuniones familiares? Tal vez si, es el compromiso el que me llama ¿viejo-joven amargado y arrugado? Ni quien lo dude.

31 de Diciembre del 2004 tal vez el siguiente año ya este pensado diferente, este año se nos va de las manos.

Hoy a las 12 de la noche solo quiero comer mucha granola hasta reventar y tomar mucho jugo de naranja (no sé si eso sea normal). Usted disfrute su noche, siéntase cómodo y libre de hacer y comer lo que se le plazca, reciba el año nuevo con una sonrisa en el rostro y con muchos buenos deseos por delante.

Muy buenas noches.

Viernes, 24 de diciembre del 2004

En la terminal

Es muy difícil no tener papel donde escribir y sobre todo tinta de donde agarrar. Afortunadamente me he encontrado un pedazo de recibo y un lapicero casi muerto dentro de estas bolsas del saco azul descocido en la parte de la manga derecha.
Me encuentro sentado en una silla de acero roja (Un poco incomoda para variar), casi deforme. Bien un niño podría confundirla con algún juego mecánico nuevo y treparse a brincar o a esperar a que se mueva y finalmente darse cuenta que ese juego no sirve, poner una cara de enojado, patearla y salir corriendo a buscar otra cosa que en verdad le divierta.

(...)

La noche es eterna en este momento, postrado sobre este juego rojo estoy y postrado seguiré. La mayoría de la gente viene sola, no platica, sólo bosteza y pierde la mirada detrás del cristal, en donde con letras grandes se deja ver el anuncio de la terminal. Los ‘caballeros’ no hacen más que verle las piernas a la que hace el aseo, las ‘damas’ leen revistas, limpian al niño vomitado o se limpian las uñas.

He gastado 1 hora ya, faltan 10 para escuchar por el altavoz:
“Pasajeros con destino a... pasajeros con destino a...” y así una y otra vez, hasta que se den por bien servidos o se cansen.

Un café sería muy buena idea, pero no voy a ceder, miren que 10 pesos por un vaso de café es demasiado caro. Las ganas de comerme una ‘barra de frutas’ las voy a meter en la bolsa de mi pantalón sucio y después a la maleta para que nadie las vea, para que nadie se fije ni critique que mis ganas son eternamente demasiadas.

Me informaron que a las 4 o 5 de la mañana una señora se pone a vender arroz con leche afuera de la estación, por lo tanto mejor amarro mi vicio y espero.

Aquí hasta defecar u orinar tiene un precio, la mierda es dinero, mucho dinero... ¿Qué harán con ello?... puedo esperar también, estos cobradores no toda la noche van a estar sentados esperando a su presa para cobrarles la entrada, tienen que ceder y dormirse... después, puedo entrar.

Miércoles, 22 de diciembre del 2004

ORACIÓN

Bernavé versiculo I

La noche grita,
los perros ladran,
los grillos revientan oídos,
y yo, como un estúpido,
parado frente a esta pared de algodón
con escarchas humeantes
de pasión.
Parado frente a un muro
de cera que nadie
conoce y que nadie
nunca jamás ha visto,
repito esta frase sin
temor ni cansancio:
yo te amo Alexandra
yo te amo.
Bendito yo: mi Dios.
Bendito yo: mi cuerpo.
Maldito tú: el tiempo.
Me envejeces
y me quitas el placer de
verla y sentirla siempre.

Lunes, 20 de diciembre del 2004

¿Qué será?

Todo parece tan extraño, pero es real…

Tengo la absoluta sensación de que todo lo que hoy acontece no existe.

Los saleros, los cubiertos, los salseros, la botella con agua y el pedazo de pan con el que tengo que acompañar mi comida me son tan diferentes estando del otro lado de mí mundo. Este en el que hoy habito es un mundo subversivo y hasta cierto grado de credulidad, plagado de locura inmersa en sus habitantes.

Acá en donde tomo lápiz y papel, donde me unto las manos con imaginación y sabiduría, acá en la mesa verde de madera con una pata coja y probablemente ciega, la gente bebe cerveza acompañada de una música de fondo y ríen.

Un trago, platican, sonríen.
Un trago, platican, sonríen.



Muy seguido se paran a hacer no sé que de mi lado derecho, después de la pared pintada de azul que nos divide y me sorprende porque regresan aún más contentos a tomar más cerveza y a enseñar sus deformes dientes a la chica que está a su lado.

La duda me invade y comienzo a preguntarme:

¿Qué será eso que los hace tan felices?... ¿Qué será…?

Domingo, 19 de diciembre del 2004

La travesia

Ya las clases se han terminado por fin y es aquí cuando la mayoría de personas suelen abandonar sus hogares y disponerse a partir por lugares nunca imaginados por la mente humana -la casa de la abuela, ríos cercanos, y/o visitas a algún paradisíaco puerto- (lo de casi siempre)

Hoy por mi parte emigro por escasos 12 días a tierras ya antes visitadas por estos pies llenos de tristeza y melancolia.

Con respecto a escribir todo este tiempo, no prometo nada, pero esténse pendientes.

Viernes, 17 de diciembre del 2004

Primero de muchos

Lo que aquí ven es sólo el cascarón de lo que bien en un futuro podría ser una casa habitada por todos nosotros (Los lectores).

Siéntase cómodo. Los cuartos están del lado derecho, si quisiese pernoctar en uno de ellos, lo puede hacer, por mí no se preocupe, ya vendrán otros que pernoctarán en esta casa proviniendo de la misma manera que usted se fue.

Sillas desgraciadamente no tengo, pero hay demasiado suelo en donde acomodar sus posaderas, puede tomar el pedazo que más le agrade y observar el transcurrir casi cotidiano de esta que es nuestra nueva casa.

La comida no se sirve muy a menudo, pero cuando esto sucede créanme que deja un muy buen sabor de boca (no le niego que a veces se prepare de mal humor y se sirva fría). Por otro lado, si entra con los zapatos sucios, no se apure, eso después se puede limpiar, si viene mal vestido o mal peinado, no se fije, eso acá no interesa, todos son bienvenidos.

(...)

¿El baño? Oh perdón, que descuido el mío, se me olvidaba lo más importante... el baño es todo lo que representa esta humilde casa, podría ser esta pared blanca, completamente blanca, o aquel cuadro extraño colgado arriba de la puerta, o los cajones oscuros de mis recuerdos... porque aquí en donde hay huellas, olor a cigarrillos y un muy sutil olor a café, lo único que se hace es defecar ideas y no ponerles agua.

Bienvenidos sean.


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